El hombre hizo lo imposible para poder estar con su madre donde estaba confinada, los últimos minutos de vida.

Por: Kevin Franco

El coronavirus nos está dejando historias conmovedoras, historias que desgarran el corazón; este virus está cambiando el mundo y las relaciones humanas, al grado de no poder despedirnos como quisiéramos de nuestros seres queridos en su muerte.
No podemos estar al lado de nuestros enfermos, no podemos tener contacto físico para acompañarlos en su agonía y dolor. Este joven palestino de la imagen, Jihad Al-Suwaiti, demostró que el amor por la madre es tan especial y poderoso que no importó la altura de la habitación donde ella estaba confinada.

Él subió para acompañarla todas las noches; se sentaba y la miraba. ¿Qué tanto le decía desde afuera de la ventana? Sólo Dios y él lo saben. Ver morir a tu madre es ver cómo se paga lentamente una vela, ver cómo se consume la luz de un cirio.

La historia de este joven palestino, Jihad Al-Suwaiti; quien sabe cuántas personas hubieran hecho lo mismo, subir hasta la ventana. El solo poder acariciar y besar por una ventana a tu madre, es motivo para reflexionar en esta época de pandemia.

¡Cuántos tenemos a nuestra madre y padre y somos impacientes con ellos, les hablamos mal, nos tardamos en verlos, en abrazarlos y besarlos!

El dolor de este joven, que sólo podía acariciar el vidrio frío de la ventana y el dolor de su madre en su agonía, sin saber que su hijo la miraba y acompañaba desde afuera por la ventana de su habitación para acompañarla hasta su último suspiro.

Esta imagen se ha hecho viral en todas las redes sociales y hace reflexionar del trato que algunas veces tenemos con nuestros padres, y de mantener ese lazo entre padres e hijos tan fuerte, que nos haga entender que si estamos distanciados por el confinamiento, es por el bienestar la salud de todos.

No esperemos que el covid-19 nos haga ver y entender cómo actuamos con nuestros padres y familiares, dediquemos calidad de tiempo a ellos, porque no sabemos cuando esta enfermedad nos va a permitir estar nuevamente juntos.