El adagio enseña que no solo de pan vive el hombre, pues el ser humano requiere del amor para vivir en sociedad. No existe una política pública de inversión en amor en Barranquilla!

Por: Oscar Santodomingo – www.elambito.com

El Amor es definido como un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa, a la que se le desea todo lo bueno (DRAE). Esto en materia urbana se traduce como el valor o punto máximo de referencia para evitar que la inversión en infraestructura llegue a su punto de inflexión y se permita su continuo desarrollo. En palabras mas sencillas “No solo de inversión en cemento vive el ser humano en una ciudad”. Es necesario, vital y trascendental invertir en el Amor, esto es, crear una política pública coherente entre autoridades estatales, sectores privados y comunidad, para lograr una calidad de convivencia humana y desprenderle nuestros niños y jóvenes al crimen organizado en Barranquilla y el Departamento del Atlántico.

Colombia es un Estado Social de Derecho, pero en Barranquilla han olvidado que antes que cemento primero y siempre será el Ser Humano y que éste hace parte de un proceso constante de formación en valores, invertir en amor es educar en valores como la solidaridad, la igualdad, la vida, la libertad, la convivencia, el respeto, ricos y pobres juntos por una mejor ciudad, en medio de la inhumana desigualdad social.

Hoy se tiene información que en Barranquilla y el Departamento, de la existencia de muchas fundaciones de cuyos representantes legales y directivos son concejales, diputados y/o familiares de estos, por ahí se fuga un gran presupuesto de inversión en amor que van a parar a manos de presuntos senadores y representantes a la Cámara. Esta fuga vital del presupuesto en amor ha hecho de nuestra convivencia trizas, nuestros niños y jóvenes tanto del norte como del sur sean devorados por vendedores de drogas alucinógenas; en los barrios cercanos al río Magdalena existe una carnicería humana, donde los homicidios y descuartizamientos son el pan de cada día; que entre colegios públicos y privados los niños se crean diferentes por el dinero y no iguales por el amor al estudio; que a nivel del transito la policía imponga multas como premio antes de ayudar a organizarlo.

En Barranquilla la vida no vale nada….es tal la falta de inversión en amor que la Dra. Claudia Trejos quien funge como fiscal primera especializada Gaula se encuentra terriblemente amenazada de muerte, al igual que este suscrito escritor, y ni la policía, ni el alcalde, ni el gobernador hacen nada para salvarle, no hay amor, ante todo, el amor al prójimo.