En el sexo tántrico las parejas aprenden a explorar, a conocerse mejor y entablar una relación más profunda, significativa y duradera.

Por: Tatiana Brugés – www.elambito.com El Megasexo

La modernidad cobra su factura en casi todas las áreas de la vida. Solo hay tiempo de trabajar, medio dormir y comer. El fin de semana se limita a compartir en familia, una que otra vez con amigos y la vida en pareja se convierte en un ítem de tareas por hacer.

Es por ello, que muchas parejas en ese reconocimiento de su sexualidad para hacerla placentera y romper con la monotonía, buscan otras formas de mantener viva la llama.

El sexo tántrico es una forma de explorar esa sexualidad en conexión con la espiritualidad. El acto sexual se basa en el tantra, el cual es un conjunto de textos y rituales religiosos esotéricos budistas e hindúes en los que el dios Shiva explica la filosofía del ritual tántrico. Este incluye la práctica del sexo consciente como camino para potenciar la sensibilidad humana y focalizar toda la energía en una satisfacción mutua.

Los ingredientes principales, desde épocas milenarias, son el amor y el respeto mutuo. El megasexo, como también se conoce al sexo tántrico, requiere de una conexión profunda, la cual no se logra sin amor, como lo explica la caleña María Lucia Tarazona, facilitadora tántrica.

Tarazona explica que más allá de las técnicas o posiciones que aprenda para ser un amante irresistible, sólo el amor y las caricias harán que una mujer se sienta apreciada, amada, única y especial; y que el hombre se sienta amado por su mujer; al final, ambos felices, plenos y sexualmente satisfechos.

La energía sexual se ha centrado en los genitales, por lo tanto, cuando en una relación sexual no hay penetración, el resultado es desastroso y la vida en pareja empieza a decaer. Con el tantra, una vez que se aprende a dirigir la energía y enfocarla de la manera adecuada, se pueden lograr orgasmos sin estimulación manual y sin penetración.

Beneficios

El sexo tántrico es una forma de explorar la sexualidad en conexión con la espiritualidad y el manejo de la respiración. Puede practicarse sin límites de edad. Para las personas mayores, y quienes sufren problemas fisiológicos es una alternativa que les permite explorar un placer diferente.

Cuando las parejas aprenden a conectarse mejor, a admirar el cuerpo de su pareja, a reconocerse, a prestarse atención, a sentirse, a percibirse no solo física sino que al conectarse energéticamente, crean una nueva realidad en sus vidas.

Rejuvenecimiento, vitalidad y sanación.

Rompen con la monotonía de las relaciones en pareja.

Matrimonios de muchos años, o parejas que llevan tiempo juntos, confiesan que sus relaciones sexuales son predecibles y aunque la disfrutan les gustaría permitirse un giro inesperado. En el sexo tántrico las parejas aprenden a explorar, a conocerse mejor y entablar una relación más profunda, significativa y duradera.

“En el megasexo abrazamos la sexualidad, conectándonos a través de la respiración”, dice Tarazona. Es una llave que nos lleva a otro tipo de conexión, mientras que en sexo tradicional la respiración es jadeante, agitada y entrecortada, lo que provoca tensionar los músculos y limitar el placer a los genitales. Esto hace que solo se goce de una pequeña parte del sexo, explica.

El sexo tántrico es una danza en la que hay que coordinarse para llegar al equilibrio. El cuerpo y la mente llegan a un ambiente de paz, las personas podrán sentir su cuerpo relajado y es cuando se sentirá maximizado cada movimiento, mirada, abrazo, beso y caricia.